Respecto a la adición del nombre
a la UAEM del
Lic. Adolfo López Mateos, la pregunta es:
¿No sería preferible adicionar el
nombre de
Ignacio Ramírez Calzada
"El Nigromante"?
Independientemente de la inconformidad de algunos
trabajadores y Delegados Sindicales del SUTESUAEM que nos han
hecho llegar, respecto a la postura de la dirigencia sindical en
el sentido de que ¿Cómo someten a consulta el cambio de nombre
de la UAEM? y ¿Porqué no sometieron a consulta la revisión
salarial? y sin dejar de reconocer los méritos y trascendencia
de Don Adolfo López Mateos, fundamentamos la propuesta en base a
los siguientes razonamientos:
Ignacio Ramírez Calzada "El Nigromante", fue un escritor,
poeta, periodista, abogado, político e ideólogo liberal
mexicano. Es considerado uno de los artífices más importantes
del Estado laico mexicano.
Hombre de probada tradición constitucionalista y liberal
del siglo XIX, quien inspiró a los institutenses y
universitarios del siglo pasado, en su lucha por la autonomía
del Instituto Científico y Literario así como por la
transformación de Instituto a Universidad Autónoma del Estado de
México, por lo que resulta obvio que cuenta con los suficientes
merecimientos para ser reconocido por nuestra institución con
dicho reconocimiento, ya que le tocó sufrir en carne propia
actos de discriminación por su trascendencia ideológica así como
los retos y desafíos propios de su tiempo, a quien en forma
desleal e indecorosa le plagiaron "la educación laica y
gratuita" y las "becas para los niños de escasos recursos" ya
que por instrucciones de Benito Juárez se dio la instrucción de
proscribir a Don Ignacio Ramírez de la historia de México, por
ello y por innumerables merecimientos más, nuestra institución
se encuentra en deuda con Don Ignacio Ramírez Calzada "El
Nigromante".
Destacado escritor, periodista y científico fue mejor
conocido como el "nigromante" (hechicero).
En 1845 funda en la ciudad de México el periódico "Don
Simplicio", con la finalidad de promover una reforma política,
religiosa y económica del país. También se desempeñaba como
profesor y en su cátedra exponía ampliamente sus ideas. Vive
unos años en Toluca, donde ejerce la abogacía y también el
magisterio; colabora con diversos diarios, donde publica
artículos de ideas reformista.
Autor de sus cátedras, escritos y abundantes publicaciones
científicas y literarias, por las cuales fue encarcelado
numerosas veces, aunque también ocupó cargos importantes en
algunos gobiernos. Entre sus ensayos se encuentran: Ensayo sobre
las Sensaciones, Lecturas de Historia y Política de México.
En varias ocasiones fue encarcelado, una de ellas fue en
1853, por orden de Antonio López de Santa Anna, pero es liberado
poco después cuando Santa Anna deja el poder.
En 1861 es nombrado ministro de Justicia y Fomento del
gobierno de Benito Juárez y, desde ahí, aplica rigurosamente las
Leyes de Reforma.
Durante la invasión francesa y el
imperio de Maximiliano de Habsburgo, vive desterrado en Estados
Unidos, vuelve al país un poco antes de su caída, no obstante es
encarcelado en Veracruz.
Al triunfar la República, en 1867, es nombrado magistrado
de la Suprema Corte, pero sus principios lo llevan a criticar la
política reeleccionista de Benito Juárez y las elecciones de los
magistrados y ministros, y son ahora los juaristas quienes lo
vuelven a encarcelar.[1]
De acuerdo al libro "Ignacio
Ramírez. El Nigromante. Memorias Prohibidas" de Emilio Arellano
(abogado y bisnieto de "El Nigromante"), que contiene relatos
que datan de 1879, mismos que asombran por su capacidad de
adelantarse al futuro, se da cuenta de su relevante trayectoria
dentro de lo que destaca:
Materializó el libro de texto gratuito.
La educación laica y gratuita.
Hizo realidad constitucional las garantías
individuales
Rebelde, insumiso, gran polemista dotado naturalmente con
talentos que parecieran fuera de este mundo, actuó como el más
liberal de entre todos los liberales.
En el libro se da cuenta de sus arrebatos contra Santa Ana,
Benito Juárez, Porfirio Díaz y sus contemporáneos.
Respecto a la educación laica y gratuita, se rebela que no
la promueve Gabino Barreda, ya que Don Ignacio Ramírez la creó
en 1847 en el Instituto Científico y Literario de Toluca, quien
en ese tiempo era el Secretario de Gobierno del Estado de México
con el Gobernador Olaguíbel, y de entre todas sus actividades
gubernamentales, al terminar su jornada, se daba cita en el
Instituto Científico y Literario de Toluca para impartir clases
y adicionalmente se daba cita en los mesones de Toluca y en los
diferentes negocios para pedir con calidad patriota y liberal
que le obsequiaran el papel de estraza de los estanquillos para
un proyecto especial que él tenía, posteriormente vendió un
reloj que le regaló su padre y que había pertenecido a Don
Miguel Hidalgo y por tanto representaba una reliquia de la
independencia, pues con ese dinero fue a un negocio en donde
vendían maquinaria usada y compró una imprenta con la cual por
las noches, el personalmente cortando el papel de estraza y de
su propio peculio, hizo los primeros libros de texto gratuitos y
los distribuyó entre los alumnos del Instituto Científico y
Literario de Toluca.
De esta forma el Gobernador Olaguíbel se quedó sorprendido
y conmovido por sus ideas avanzadas hizo un proyecto a nivel
estatal y educativo a lo que Don Ignacio Ramírez le replicó
haciéndole notar que los niños de escasos recursos no iban a
estudiar aunque les dieran los libros gratuitamente, si no
tenían una holgura económica o sus padres no tenían las
posibilidades para que no tuvieran que ir a trabajar a las
parcelas, es de ahí de donde se desprendieron las primeras becas para
niños de escasos recursos mismas que posteriormente se instituyeron para toda la
república.
Adicionalmente dentro de sus actividades destacan:[2]
Participó en la elaboración de las Leyes de Reforma,
siendo uno de los liberales más puros.
Al ser derrotados los conservadores, el presidente
Benito Juárez lo nombró Secretario de Justicia e Instrucción
Pública, cargo que desempeñó del 21 de enero al 9 de mayo de
1861.
Creó la Biblioteca Nacional y unificó la educación
primaria en el Distrito Federal y territorios federales.
Del 19 de marzo al 3 de abril de 1861 ocupó la
Secretaría de Fomento.
Asumió la responsabilidad de la exclaustración de las
monjas.
Reformó la ley de hipotecas
Hizo efectiva la independencia del Estado de la
Iglesia.
Reformó el plan general de estudios
Dotó con equipo los gabinetes del Colegio de Minería
Seleccionó un excelente cuadro de profesores de la
Academia de San Carlos
Rescató cuadros de pintura que existían en los
conventos, con los cuales formó una rica colección y formó
una galería completa de pintores mexicanos
Designó a los pintores Clavé, Cavalari y Sojo para
que salvaran del Colegio de Tepozotlán, los tesoros de arte
en arquitectura, pintura, tallado e incrustaciones que
contenía aquel magnífico Museo.
La honradez de Ramírez fue acrisolada, pues cuando
fue ministro pasaron por sus manos millones de pesos y nadie
osó decir que se hubiera apropiado lo más mínimo de los
tesoros que manejó.
No tomó jamás ni un solo libro de los millares de
volúmenes sacados de las bibliotecas de los conventos, ni
una pieza de los centenares de cuadros extraídos de los
claustros.
No insinuó ni aceptó la menor recompensa por sus
persecuciones y miserias que pasó por largos años, ni se
adjudicó la más pequeña propiedad para pasar holgadamente el
resto de sus días.
En Puebla, trabajó en la desamortización de los
bienes del clero y en septiembre de 1861 fue electo
presidente del Ayuntamiento de la Ciudad de México.
Durante la guerra de intervención, combatió a los
franceses en Mazatlán.
En el período de 1863 a 1865, mantuvo correspondencia
con Guillermo Prieto, la que posteriormente se publicaría
como Cartas a Fidel.
En noviembre de 1864, residiendo en Sinaloa, defendió
a presos políticos y escribió para La Opinión y La Estrella
de Occidente, hasta que fue desterrado a Estados Unidos.
Regresó a México antes de la caída de Maximiliano y
fue encarcelado en San Juan de Ulúa y posteriormente en
Yucatán.
El Congreso de la Unión lo nombró magistrado de la
Suprema Corte de Justicia, cargo que ejerció durante doce
años. De ese puesto no se separó sino al ser llamado por el
presidente Porfirio Díaz, después de la batalla de Tecoac,
para hacerlo Ministro de Justicia e Instrucción Pública,
puesto que desempeñó pocos meses y por dos ocasiones, la
primera del 28 de noviembre al 6 de diciembre de 1876, y la
segunda del 17 de febrero al 23 de mayo de 1877.
Después, regresó a ocupar el cargo de Magistrado de
la Suprema Corte de Justicia, hasta su muerte registrada en
la Ciudad de México el 15 de junio de 1879.
Las fotos que se presentan a
continuación fueron tomadas de Facebook y
Agregadas por Leto Alanurie para el grupo:
No Al cambio de nombre de la UAEMéx!!
Las preguntas o los problemas sobre este sitio
Web deben dirigirse a
contacto@sutesuaem.org.
Secretario de Prensa y Propaganda: VÍCTOR MANUEL HERNÁNDEZ URIA.
Subsecretario de Prensa y Propaganda: FERNANDO ALBERTO TORRES MORALES.
Última modificación:
Friday, 13 de August de 2010 04:35:46 AM.